Al contrario que en otras recientes ocasiones, -motín a bordo incluído-, este viaje resulta extrañamente apacible y, mientras voy dejando atrás el paisaje urbano de esta ciudad nerviosa, me pregunto -en una sensación que se repite con cierta frecuencia ultimamente- si este lugar acabará siendo mi sitio, aunque dejaré esa reflexión para otro momento.
Sigo leyendo totalmente enganchado mientras el sol acaba por resultar cegador en ese tramo del Garraf donde túneles y playas se suceden durante algunos kilómetros, cuando me doy cuenta que este periodo de forzado descanso me está sirviendo también para redescubrir ciertas aficiones y ceder a una pluralidad de estímulos que no siempre (o quizá si) tienen demasiado que ver con el yo que he venido siendo durante mucho tiempo.
También recuerdo que he de ser más constante y me planteo retomar mis ejercicios de 'Gimnasia caligráfica', quizá mañana sea una buena oportunidad si al final no llueve para intentar emular esa 'tentativa de agotar la plaza Rovira' en la que VM imitaba a su vez lo que G.Perec hiciera en la parísina de Saint Sulpice... Como ya decía en ese 'post' se trata sólo de una original forma de gimnasia caligráfica sin objetivo literario alguno. Veremos en qué queda.
Sigo leyendo las desventuras del 'Dr.Pasavento' en su huída a Nápoles y me planteo si no sería interesante emular también ese viaje, ese 'escribir para ausentarse' de Vila-Matas en una reflexión sobre uno mismo, y me viene a la cabeza Lisboa, y un Portugal que como bien dice una escritora 'bloggera' puede sea el único lugar de esta Iberia que conserve la belleza de lo 'auténtico' aunque sólo sea en pequeños rincones.
Aún no sé explicar bien qué me ata a esa ciudad pero, desde que la inexistencia de un convenio Erasmus con mi facultad frustrara hace ya muchos años mi deseo de vivir un tiempo allí, son recurrentes mis ganas de volver a verla, como en ese 'outra vez te revejo' de Pessoa, uno de los pocos versos -sino los únicos- que podría recitar de memoria....
Outra vez te revejo —Lisboa e Tejo e tudo—, Transeunte inútil de ti e de mim, Estrangeiro aqui como em toda a parte, Casual na vida como na alma, Fantasma a errar em salas de recordações, Ao ruído dos ratos e das tábuas que rangem No castelo maldito de ter que viver...
Si bien quizá para 'desaparecer' debiera encontrar un lugar que me sea totalmente ajeno, sin el más mínimo rastro de ese lugar en mí... seguiré pensando.
El resto de este breve 'viaje' fue estupendo, anduvimos por la costa, al pie de acantilados, pequeños castells, playas infinitas totalmente desiertas y un bonito pueblo que resultaba casi un espejismo en este Mediterráneo arrasado... Gracias Ana, nos volvemos a ver pronto.
Para acabar he de recordar lo que dice la declaración de intenciones de este espacio de nombre lamentable, y no es otra cosa que reiterar que estas reflexiones aquí escritas son carentes de cualquier vanidad, no tienen más propósito que ser una cierta 'terapia' personal, no pretenden ser leídas por nadie, pues carecen de cualquier valor más allá del que les dá su autor (que no es poco), y aunque sigo sin desprenderme de un cierto pudor en este mundo virtual he de reconocer que se agredecen sus visitas.




