A María Jesús:
El calendario nos recuerda a veces de manera inexorable aquello que queremos olvidar.
Yo hoy he tardado tiempo en darme cuenta por qué un 11 de marzo nunca más será un día cualquiera. Hace hoy 5 años llegaba a trabajar en medio del caos, de llamadas de teléfono, de inquietud por dos personas que sabía que cogían ese maldito tren. Con una pude contactar y tranquilizarme a la otra nunca la volvería a ver.
Después vendrían los días más raros que he pasado, días de rabia, de impotencia, de mentiras pero sobre todo de silencio. Recuerdo que la mañana del día 12 cogí el metro como cada día, a las 7 de la mañana, el silencio era aterrador, hasta la voz del 'próxima estación...' sonaba más triste que de costumbre. Aunque quería perder mi mirada en un anuncio, o en el mapa de la red de metro, no pude evitar cruzar mi mirada con una chica desconocida y los dos empezamos a llorar... en silencio... en ese puto silencio.
Al cabo de los días cayó en mis manos un viejo periódico del 3 de marzo, apenas una semana antes del maldito día. En su contraportada Elvira Lindo publicaba su columna semanal bajo el título "Madrid"... cuando leí como acababa me dió un escalofrío...
http://www.elpais.com/articulo/ultima/Madrid/elpepiult/20040303elpepiult_1/Tes
El calendario nos recuerda a veces de manera inexorable aquello que queremos olvidar.
Yo hoy he tardado tiempo en darme cuenta por qué un 11 de marzo nunca más será un día cualquiera. Hace hoy 5 años llegaba a trabajar en medio del caos, de llamadas de teléfono, de inquietud por dos personas que sabía que cogían ese maldito tren. Con una pude contactar y tranquilizarme a la otra nunca la volvería a ver.
Después vendrían los días más raros que he pasado, días de rabia, de impotencia, de mentiras pero sobre todo de silencio. Recuerdo que la mañana del día 12 cogí el metro como cada día, a las 7 de la mañana, el silencio era aterrador, hasta la voz del 'próxima estación...' sonaba más triste que de costumbre. Aunque quería perder mi mirada en un anuncio, o en el mapa de la red de metro, no pude evitar cruzar mi mirada con una chica desconocida y los dos empezamos a llorar... en silencio... en ese puto silencio.
Al cabo de los días cayó en mis manos un viejo periódico del 3 de marzo, apenas una semana antes del maldito día. En su contraportada Elvira Lindo publicaba su columna semanal bajo el título "Madrid"... cuando leí como acababa me dió un escalofrío...
http://www.elpais.com/articulo/ultima/Madrid/elpepiult/20040303elpepiult_1/Tes
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