Ayer pasé por Barcelona para dejar definitivamente la que ha sido mi casa en los últimos 3 años.
Recogí las últimas cosas, firme un par de papeles y miré por última vez el que ha sido mi horizonte cotidiano durante este tiempo.
Recogí las últimas cosas, firme un par de papeles y miré por última vez el que ha sido mi horizonte cotidiano durante este tiempo.
Apenas tenía una hora y media hasta coger el tren y pensé que la mejor manera de despedirme era plantarme "en lo alto de la Rambla de Catalunya" y pasear mi recién estrenada condición de extranjero. Me acordé de un artículo de VM y pensé en que no había un lugar mejor para decir adios.
Empecé a bajar la rambla, arrastrando mi pequeña maleta en medio de ese día plomizo y bochornoso. Como todavía tenía tiempo me acerqué a La Central y estuve curioseando. Encontré "La tentación del fracaso" de Ribeyro, el título no podía resultar más atractivo pero las más de 700 páginas y lo reducido de mi equipaje me hicieron desistir. Me acordé de la literatura portátil vilamatiana y me pareció gracioso verme a mí mismo arrastrando un maletín por los pasillos de la librería.
Al final me llevé un librito "Nueva York", una entrevista a Passolini en la que, entre otras muchas cosas, dijo que la ciudad le parecía "arrebatadora, bellísima, una evasión, un compromiso, una guerra. Te gusta como las cosas que gustan a los veinte años".
"Te gusta como las cosas que gustan a los veinte años". Se me quedó grabada esta frase. Y no puedo estar más de acuerdo. Recordé Nueva York, pero no sólo. Pensé también en todos esos momentos "en el centro del mundo" que había vivido en estos años barceloneses, momentos que tal vez hubiera vivido en otro sitio pero que seguramente habrían sido diferentes, incluso yo sería otro distinto ahora.
Me hizo gracia ver que Passolini en esas fotos tenía un cierto parecido con mi padre de joven.
Leo de nuevo "El falso extranjero" y compruebo que he optado por la opción más complicada del Joyceano "Como no podemos cambiar de país, cambiemos de tema", y al mismo tiempo tal vez seré ahora cada vez menos extranjero respecto a mi país. De hecho afirma VM que la mejor forma de escapar de Catalunya es vivir en Catalunya.
Así que, supongo, estoy condenado a volver algún día.

0 comments
Post a Comment