Vivimos un tiempo donde afrontamos lo bueno y lo malo de decidir. Sanidad, por ejemplo, ha sucumbido al deseo de Eurovegas y ha accedido a que se pueda fumar dentro, pero donde no haya crupieres. Es decir, donde las máquinas tragaperras deciden.
Esa imagen de la ludópata solitaria fumando ante una máquina podría convertirse en el símbolo del país en el que vamos convirtiéndonos: fumadores esperando entre el azar y la necesidad.
http://elpais.com/elpais/2013/09/27/gente/1380292252_107423.html

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