Se viaja no para buscar el destino sino para huir de donde se parte
Miguel de Unamuno
Reflexionando un poco sobre las anotaciones que he ido haciendo en este espacio, veo que siempre existe un elemento común, la constante huída hacia otros lugares.
En ese viaje hacia la Italia del dopoguerra, la Lisboa de Pessoa o el Santander de Hierro, no hay sino referentes de un periodo de vida más o menos fugaz en los que siempre he pretendido encontrar estimulos para ir más allá del evidente panfleto turístico.
A veces me pregunto si viajando no huímos un poco de nosotros mismos, como si quisieramos vernos en otro lugar y en otras circunstancias, como si quisieramos poder vivir otra vida distinta. Quizás sea así, o simplemente sea una válvula de escape necesaria para huir de la rutina.
Probablemente otra de las satisfacciones que me produce el viajar, es que, -o al menos eso intento- , viajando uno se desnuda de prejuicios, y comienza a mirar alrededor con los ojos de un niño, sin pretensiones ni vanidades, al que todo sorprende y estimula, mientras intenta balbucear con mayor o menor fortuna palabras desconocidas... Definitivamente viajar, entre otras muchas cosas, también rejuvenece.
... Y al volver intentas ver con nuevos ojos tu espacio, el interior y el geográfico, con nuevas perspectivas, desde otros ángulos... aunque no siempre sea fácil conseguirlo.
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