Cada mañana cojo el autobús camino de la 'zona alta'. Sólo el nombre de 'zona alta' me produce bastante grima. Yo me suelo mover mejor por ciertas regiones o barrios 'inferiores' como bien indica la cita de Walser que de momento preside este blog. (Este es el toque pedante de la entrada, pero puedo superarme...)
En estos días veraniegos en los que sigo trabajando, ya no me encuentro con parte del público habitual de la línea. A base de coincidir día tras día, esa cercanía obligada de la hora punta hace que muchas caras resulten conocidas e incluso se acaben extrañando.
Entre los viajeros asiduos destacaría tres grandes grupos, los viejecitos camino de las 'altas' clínicas, las jóvenes mamás con sus niños camino de los 'altos' colegios y el grupo de 'chachas' que acuden casi cada día a las casas de las 'altas' familias catalanas.
Entre estas últimas me sorprende que, a pesar de la inmigración, aún me encuentre con un simpático grupo de asistentas andaluzas que animan el trayecto con sus chascarrillos varios salpicados por algunas palabras catalanas con un acento charnego que me resulta muy gracioso.
No sé si al final me traeré mi vieja moto para estos cotidianos trayectos laborales, sería la verdad bastante más cómodo, pero echaría de menos esa 'toma a tierra' cotidiana. Al fin y al cabo a pesar de la indumentaria obligada, yo también voy cada mañana a hacer limpiezas varias a casa de una 'alta' familia catalana, aunque muchos de mis 'iguales' se crean brillantes profesionales de futuro prometedor... Hay gente para todo.
Por casualidad el otro día vi 'La Ceremonia' de Claude Chabrol, una historia de resentimiento social protagonizada por una asistenta (Sandrinne Bonaire) y una empleada de correos (Isabelle Huppert).
A pesar de que el señor Chabrol consigue tenerte enganchado durante toda la película y la interpretación de ámbas es muy buena, la peli no me entusiasmó, me resultó estereotipada y bastante cansina.
Lo único 'interesante' es la reflexión indirecta que plantea sobre la educación y el acceso a la cultura de las llamadas 'clases bajas' -el personaje de Sandrinne era una jóven asistenta analfabeta-.
Lo único 'interesante' es la reflexión indirecta que plantea sobre la educación y el acceso a la cultura de las llamadas 'clases bajas' -el personaje de Sandrinne era una jóven asistenta analfabeta-.
Este es un tema complejo, no sólo por la reflexión sobre el acceso a la 'cultura' de determinados grupos sociales sino por su propia participación en la 'creación' artística -menudo concepto este-...
Del 'clasismo' en el arte, y de la asimilación que algunos hacen entre conocimiento y propiedad burguesa mejor que hablemos otro día.
¡¡ Que lleguen ya las vacaciones por favor !!!

0 comments
Post a Comment