Me he despertado un tanto alterado. El hecho de que recuerde un sueño es algo ya anormal en mí. Frecuentemente soy consciente de haber soñado algo pero mi memoria resulta casi siempre insuficiente.
Soñé que como cada día cogía el autobús urbano para ir a la oficina aunque en esa ocasión lo conducía el vigilante de seguridad peruano que cubre el turno de mañana en la empresa para la que trabajo.
Antes de llegar a mi destino me bajaba en una parada y acto seguido me daba cuenta de haberme olvidado la chaqueta. En ese momento, al levantar la mirada y ver como arrancaba de nuevo el autobus, todas las calles me resultaban completamente extrañas a pesar de ser ese un recorrido constante en los últimos años.
Eché a correr pero era como si de repente no tuviera fuerza suficiente en las piernas y tuviera que hacer un esfuerzo sobrehumano para siquiera alcanzar la velocidad de un niño de 8 años.
No sabía dónde estaba, ya no sólo daba por pérdida la chaqueta sino a mí mismo. ¿Cómo volver a casa?, ¿Cómo llegar al trabajo?.
A pesar de todo tampoco estaba especialmente preocupado, sólo pensaba en lo estúpido que había sido por haber perdido precisamente esa chaqueta y seguí caminando en mangas de camisa por aquellas ajenas calles sin rumbo alguno.
De repente vi que se acercaba hacia mí un autobús, recorriendo marcha atrás toda la calle.
Vi que era el 70, y subí por la puerta trasera.
Ahí acabó el sueño, no recuerdo si recuperé la dichosa chaqueta ... yo diría que si.
Soñé que como cada día cogía el autobús urbano para ir a la oficina aunque en esa ocasión lo conducía el vigilante de seguridad peruano que cubre el turno de mañana en la empresa para la que trabajo.
Antes de llegar a mi destino me bajaba en una parada y acto seguido me daba cuenta de haberme olvidado la chaqueta. En ese momento, al levantar la mirada y ver como arrancaba de nuevo el autobus, todas las calles me resultaban completamente extrañas a pesar de ser ese un recorrido constante en los últimos años.
Eché a correr pero era como si de repente no tuviera fuerza suficiente en las piernas y tuviera que hacer un esfuerzo sobrehumano para siquiera alcanzar la velocidad de un niño de 8 años.
No sabía dónde estaba, ya no sólo daba por pérdida la chaqueta sino a mí mismo. ¿Cómo volver a casa?, ¿Cómo llegar al trabajo?.
A pesar de todo tampoco estaba especialmente preocupado, sólo pensaba en lo estúpido que había sido por haber perdido precisamente esa chaqueta y seguí caminando en mangas de camisa por aquellas ajenas calles sin rumbo alguno.
De repente vi que se acercaba hacia mí un autobús, recorriendo marcha atrás toda la calle.
Vi que era el 70, y subí por la puerta trasera.
Ahí acabó el sueño, no recuerdo si recuperé la dichosa chaqueta ... yo diría que si.

0 comments
Post a Comment