
Casi oímos ahí, mezclada con la caída ahogada de los leños, la laboriosa respiración del poeta ante el invierno. Baudelaire vela y se prepara para escribir —con el nervio de su elegante simplicidad absoluta— unos versos que hoy son leyenda, pero también —por pertenecer a nuestro más rabioso y patético presente— lo más moderno que uno puede leer en estos días en los que comprobamos que nada es nuevo y todo se repite trágicamente en el incesante bramido que nos exalta desde siempre: “Escucho temblando cada tronco que cae. El patíbulo que erigen no tiene eco más sordo”.
E. Vila-Matas
http://www.lavanguardia.com/libros/20111027/54237242946/calasso-lo-moderno-
ha-acabado-y-da-miedo-que-lo-nuevo-aun-no-tenga-nombre.html
0 comments
Post a Comment