
Una de las mejores cosas de Barcelona -al menos en mi caso- es poder ir a currar en autobús.
Las pocas veces que voy a trabajar en metro hago transbordo en Provenza que es una estación donde a eso de las 8 hay unos señores que recuerdan a los 'empujadores' del metro de Tokyo y que te reciben gritando continuamente 'Por favor circulen, situénse a lo largo del andén'. Yo suelo ir empanado, siempre me quedo en medio y me miran bastante mal. Empezar así la mañana es muy chungo.
En el vagón es también un suplicio, pero bueno, es un trayecto muy corto. Luego subo las escaleras y me reciben los árboles de la foto, ese olor a subsuelo desaparece y respiro aliviado.
El caso es que hoy han empezado a cargarselos todos para construir otra línea de metro.
Si dentro de 5-6 años sigo por aquí quizás coja esa línea para ir a trabajar, incluso es probable que también pongan 'empujadores' y que el agobio mañanero sea similar. Eso sí, cuando salga del subsuelo sólo veré hormigón, pero habremos progresado indudablemente y esta ciudad será la envidia del mundo.
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