Pages

Blogger templates

Blogroll

Friday, May 15, 2009

Huir

Vuelvo del trabajo, huyendo de tanta impertinencia.

Leí en un blog amigo una cita de Canetti que decía que a los 40 muchas personas sienten un deseo irrefrenable de dictar normas (o algo parecido), pues no sé si sólo de dictar normas o también de 'psicoanalizarlo' todo, de ir dando lecciones a los demás de cómo uno es, se comporta o se expresa...

No seguiré explicando algo que me da tanta pereza, solamente daré un paso atrás y volveré a los mínimos espacios de cortés convivencia, no estoy para recibir lecciones y menos de determinadas personas... Además, odio que me recuerden el factor generacional como una verdad absoluta (factor que en este caso apenas pasa de un lustro). Soy consciente de que he de aprender aún muchas cosas -afortunadamente!- pero no será de quienes creen que ya lo saben todo y van por la vida sentando cátedra. Me niego.

(...)





Huyo de Balmes-Mitre y aledaños (esta prolongación de la 'ronda del mal' vilamatiana) que flaco favor hacen con su ruido continuo a mi estado de ánimo y empiezo a bajar por Numancia hasta la Diagonal.

A pesar de que el entorno es de todo menos estimulante, el verde llega incluso a ser frondoso en algunos tramos y creo que, a pesar de todo, podré reconciliarme momentaneamente con la ciudad.

Sigo bajando y aprovecho que aún no habrá mucha gente para hacer una parada breve y curiosear en la Fnac donde acabo comprando 'El infinito viajar' de Magris, (non vedo l'ora di cominciare a leggere!)

Escapo de nuevo en cuanto aquello empieza a parecer el Carrefour en hora punta y me acerco al que es uno de mis espacios favoritos de la ciudad: la plaza de la Concordia y aledaños, en Les Corts.

Viví allí un tiempo y lo sigo recordándo como un oasis a medio camino entre hoteles de lujo, bloques de 14 alturas y tráfico despiadado. (¿Sobrevivirá por mucho tiempo? Me pareció ver demasiadas grúas 'in giro').

0 comments

Post a Comment