Sant Jordi empieza con un Eclipse en el periférico barrio romano del 'EUR', Expo mussoliniana que paró la guerra y que Antonioni utilizó para rodar la tercera parte de esa trilogía formada por La Aventura, La Noche y el mencionado eclipse.
La verdad me ha gustado menos de lo que esperaba pero hay partes muy buenas, y la secuencia final es de antología. Me gustaría volver a ver "La noche" para ver cómo encaja con el resto.
Bajo hacia el metro y veo todo lleno de banderas en las terrazas. No lo entiendo, pero prefiero imaginar que la gente se ilusiona con esos rituales extraños y pienso que esta mañana entre el café y las prisas de un día laboral alguien ha sonreído colgando un trapo en el balcón. Y mientras camino hacia la parada me pregunto donde se compran las banderas y también donde se guardan, ¿La gente tiene en casa un cajón especial para guardar la banderas o las guardan junto a los calcetines o los manteles?
Salgo del metro en plena Rambla de Catalunya, llena de gente, libros y puestos de flores. Tras cinco minutos de extraña alegría empiezo a cansarme, demasiada gente y yo todavía no estoy del todo recuperado, pero he querido pasar por La Central este día que pocas veces he podido 'celebrar' en el tiempo que vivo en Barcelona.
He comprado dos libros de cuentos, 'Crucigrama' de Isabel Núñez y otro que leí que era el libro que a VM le gustaría que le regalasen hoy: 'Yo mataría monstruos por ti' de Víctor Balcells. (Mi mala memoria ha hecho que le pidiera al chico de La Central 'Yo mataría monstruos por ti" de Víctor Valdés). Tienen ambos buena pinta, hoy me apetece leer cuentos. A ver qué tal.
Vuelvo a casa, y sin querer -les juro que afortunadamente ya he dejado atrás mi entretenimiento de cotillear tras la ventana- he visto a una vecina medio en bragas haciendo gimnasia en el patio trasero de su casa. Y me ha recordado que, tras De Sica y Antonioni, me quedan por ver las cinco películas de Fellini que me bajaron del Emule para estos días que con suerte acabarán pronto: Prova d'Orchestra, E La Nave va, La Dolce Vita, I Vitelloni y Otto e mezzo.
La verdad me ha gustado menos de lo que esperaba pero hay partes muy buenas, y la secuencia final es de antología. Me gustaría volver a ver "La noche" para ver cómo encaja con el resto.
Bajo hacia el metro y veo todo lleno de banderas en las terrazas. No lo entiendo, pero prefiero imaginar que la gente se ilusiona con esos rituales extraños y pienso que esta mañana entre el café y las prisas de un día laboral alguien ha sonreído colgando un trapo en el balcón. Y mientras camino hacia la parada me pregunto donde se compran las banderas y también donde se guardan, ¿La gente tiene en casa un cajón especial para guardar la banderas o las guardan junto a los calcetines o los manteles?
Salgo del metro en plena Rambla de Catalunya, llena de gente, libros y puestos de flores. Tras cinco minutos de extraña alegría empiezo a cansarme, demasiada gente y yo todavía no estoy del todo recuperado, pero he querido pasar por La Central este día que pocas veces he podido 'celebrar' en el tiempo que vivo en Barcelona.
He comprado dos libros de cuentos, 'Crucigrama' de Isabel Núñez y otro que leí que era el libro que a VM le gustaría que le regalasen hoy: 'Yo mataría monstruos por ti' de Víctor Balcells. (Mi mala memoria ha hecho que le pidiera al chico de La Central 'Yo mataría monstruos por ti" de Víctor Valdés). Tienen ambos buena pinta, hoy me apetece leer cuentos. A ver qué tal.
Vuelvo a casa, y sin querer -les juro que afortunadamente ya he dejado atrás mi entretenimiento de cotillear tras la ventana- he visto a una vecina medio en bragas haciendo gimnasia en el patio trasero de su casa. Y me ha recordado que, tras De Sica y Antonioni, me quedan por ver las cinco películas de Fellini que me bajaron del Emule para estos días que con suerte acabarán pronto: Prova d'Orchestra, E La Nave va, La Dolce Vita, I Vitelloni y Otto e mezzo.
Descanso.






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