
Están el Berlín neoclásico del arquitecto Schinkel, que quería educar a la belleza; el Berlín de los barrios miserables y el alegre y popular de los mesones cuyo sanguínero humorismo es captado por el escritor satírico Adolf Glasbrenner y del que Zille, el genial dibujante, descubre la fisonomía proletaria.
[Claudio Magris en El viajar infinito. Anagrama, 2008]
[Claudio Magris en El viajar infinito. Anagrama, 2008]
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